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Soluciones propuestas para la Basura Espacial

  • 23 sept 2015
  • 4 min de lectura

Actualmente, la limpieza de las órbitas es tanto técnica como económicamente imposible. Esto es porque hay demasiada contaminación espacial, y en lugar de que las agencias espaciales se preocupen por esto y gasten sus recursos financieros en eso, prefieren usar su dinero en proyectos que puedan dar como resultado algún otro beneficio, como el descubrimiento de nuevos materiales espaciales, planetas, fenómenos cósmicos, entre otros.


  • Cables de reentrada a la Tierra

Pensado para recuperar la basura que se encuentra en las órbitas más lejanas, este dispositivo consiste en un cable de acero de varios kilómetros de longitud que se despliega al final de la vida del satélite, le hace perder energía y provoca su reentrada paulatina en la atmósfera. El sistema es útil para objetos grandes, pero la operación es cara y compleja, y el cable sería vulnerable al choque con otros objetos.


  • Dispositivos de aumento de arrastre

Al final de su vida útil, los satélites despliegan un mecanismo como alerones, globos o incluso velas solares, que lo arrastra paulatinamente a órbitas más bajas hasta entrar en la atmósfera. El coste es bajo y se podría instalar en objetos que ya están en órbita, pero el sistema aumenta el ritmo de colisión con otros objetos y no es eficaz para los objetos más lejanos.


  • “Recogedor” de basura

Se trata de un vehículo espacial que se aproximaría al objeto orbital, lo atraparía con un cable y lo soltaría a una altura más baja. Después continuaría su labor atrapando otros objetos. La ventaja, según los expertos, es su capacidad para recoger hasta 20 objetos y maniobrar en las órbitas más lejanas. El sistema sería caro y complejo.

  • “Atrapa-objetos” de aerogel

Este sistema consiste en soltar en la órbita baja un vehículo con paneles cubiertos de un aerogel altamente adhesivo que funcionen como una especie de “atrapamoscas”. De esta forma, los objetos más pequeños se irían quedando pegados a la superficie y después bastaría con hacer reentrar los paneles en la Tierra. El problema es que hay más de un millón de pequeños objetos, por lo que haría falta mucha paciencia y muchas misiones de limpieza.

  • Minicohetes acoplados

Otra forma de bajar las piezas de chatarra espacial de gran tamaño es acoplar pequeños cohetes que los impulsen de vuelta a la Tierra o los saquen de nuestro sistema. Las agencias espaciales creen que sería una buena solución para objetos grandes, pero que la instalación en algunos vehículos sería demasiado complicada.

  • El láser destructor

Aunque suene a ciencia ficción, la NASA desarrolló en los años ’90 un programa NASA llamado Orión (no confundir con el actual) que pretendía utilizar un láser para desintegrar desde tierra los restos de basura espacial. Esta "escoba láser", como se le denominó, estaba diseñada para destruir los objetos de un tamaño inferior a diez centímetros, pero el elevado coste y los recelos que despertaba un arma tan poderosa en manos de EEUU, terminaron por estancar el proyecto.

  • Nuevo sistema orbital *“GOLD”

Un equipo de especialistas de la empresa Global Aerospace Corporation (GAC), ha desarrollado una solución parcial para el creciente problema de la basura orbital, formada por satélites (o partes de los mismos) ya inútiles pero que siguen ocupando espacio orbital y amenazando a los vehículos operativos con el riesgo de una colisión. Esta solución consistiría en hacer reentrar en la atmósfera terrestre la basura espacial mediante un nuevo dispositivo denominado GOLD (por las siglas del inglés "Gossamer Orbit Lowering Device"). Con este sistema, sería posible la eliminación segura y eficiente de los objetos espaciales peligrosos que circulan por órbitas terrestres bajas.


*GOLD es un sistema patentado que se vale de un gran globo fabricado con un material ultra delgado. Una vez hinchado, el globo aumenta la resistencia aerodinámica al avance en un factor de varios centenares. Este gran roce contra la exigua masa de aire presente en las órbitas bajas es suficiente para hacer perder velocidad al objeto inservible y provocar su pérdida progresiva de altura. La masa cada vez más densa de aire con la que se encuentra el objeto acaba calentándolo hasta incinerarlo. Usando el sistema GOLD, será posible que objetos que habrían permanecido en órbita durante siglos reentren a la atmósfera terrestre en cuestión de meses. El material del globo es más delgado y más ligero que el film de plástico transparente para envolver bocadillos. Se necesita una cantidad muy pequeña de gas para inflarlo en el vacío casi perfecto del espacio. El sistema es capaz de seguir funcionando pese a las múltiples perforaciones que inevitablemente debe sufrir todo objeto de su tamaño expuesto a micrometeoritos o a partículas diminutas de basura espacial. A pesar de estos agujeros, la tasa total de fuga de gas será muy pequeña. El sistema de presurización podrá compensar muy fácilmente el ritmo de la fuga. En el caso muy poco probable de que el globo colisione contra un objeto grande, eso no provocará que el objeto grande se rompa en fragmentos, más difíciles de vigilar debido a su número. Por lo tanto, el funcionamiento de GOLD en sí mismo no puede empeorar el tráfico descontrolado de pedazos de chatarra orbital, como por desgracia sí podría ser el caso con algunos métodos alternativos que otros investigadores han sugerido.

 
 
 

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